Querer lento, como florece una flor, convencida de su presencia efímera pero entregada al sol que se despereza, a su debido tiempo. Querer lento, compartiendo el rocío de la piel que se evapora cuando te acercas. Beber la sutil esencia que emanan nuestros cuerpos. Querer lento, Desprenderse del ser que encuentra en el otro su esencia única. Confundir la frontera que se difumina, y se entrega al placer sin culpa. Quererte lento en un espacio atemporal, que diluye la prisa, dispersa el miedo y reúne dos almas para ascender al cielo