Es de noche. Hay silencio. De ese silencio brota la materia de la poesía. Escribe, pero escribe escuchando el silencio. Si no hay silencio donde estás, búscalo. Escúchalo. Escúchalo más. Ahí hay una palabra. Ahí, una imagen. Que nazca del silencio tu siguiente verso. Y ahora, haz que se oiga el silencio. Aprende a no escribir. Aprende a silenciar la escritura. Borra. Quita lo que no es importante. Escribe ese poema que es casi silencio solamente.