¡Queridxs poetas! 😃ANTES QUE NADA, COMENTAROS QUE ESTA SEMANA, POR CAUSAS DE FUERZA MAYOR, HEMOS CAMBIADO EL MICRO ABIERTO AL MIÉRCOLES. ¡YO (BERNARD) QUERÍA ESTAR PRESENTE PARA QUE NOS REENCONTREMOS EN VIVO! ¡OJALÁ PODÁIS SUMAROS TODXS! Vamos pues con el desafío. Para empezar: ¿Qué tienen en común un urinario y un poema? 🤔 En 1917, Marcel Duchamp cogió un urinario de fábrica, lo puso en una sala de exposiciones y lo tituló Fuente. No cambió el objeto. Cambió el contexto. Y eso bastó para que naciera un sentido nuevo. Peyrou lo explica citando a Picasso, que hablaba de sus collages así: "Este objeto desplazado ha entrado en un universo para el cual no estaba hecho y donde mantiene, en cierto modo, su extrañeza". 🌀Esa es la clave: cuando algo aparece donde no le corresponde, se vuelve visible de otra manera. Deja de ser invisible por costumbre y empieza a significar. Esto lo entendió muy bien, en poesía, Nicanor Parra, que practica mucho ese tipo de desplazamiento. EL RETO 🎯 Esta semana quiero que cojáis un elemento que "no debería estar en un poema", y lo pongáis en un poema. 🧽 un objeto doméstico, de bricolaje, de trabajo, cualquiera de esas cosas que a priori os parece poco poética, más propia de la vida de un albañil, o de un panadero, que de un poeta. 📋 un fragmento de lenguaje ajeno a la poesía (una instrucción, un ticket de compra, un mensaje de WhatsApp) 🔧 una palabra técnica que nunca imaginaríais en un verso No lo disimuléis, no lo "poeticéis": dejadlo un poco extraño, un poco fuera de lugar, tal como lo hacía Duchamp. Esa extrañeza es el motor del poema. ✨ Compartid vuestro poema aquí abajo 👇 Tengo muchas ganas de ver qué sacáis de contexto. ¡A desplazar! 🌊