Respiro un dolor profundo
al escuchar los Salmos.
No sanaré, no salvaré.
Vendajes de historias
y tejidos retóricos
amordazan la emoción
que alimenta mi violencia.
Vivo de los ojos ajenos.
Regresar es la soga
y ya no cabe ser bueno
ni arrepentirme de nada.
Solo la mentira me saluda.
Me postro ante la oscuridad
como un traidor a mí mismo,
pues yo soy el gusano
que pudre vuestras almas.