El motor anterior a la existencia es mi origen. Materia de la esencia, vasto umbral incapaz de trascendencia. Él es luz y tinieblas sin aliento que se rinden al todo contenido, donde acaban noción y pensamiento. Hasta el cielo es su reino conocido y el infierno se agota en su ruptura, purgatorios del mundo sumergido. Me fusiono sin fondo en la fisura, un abismo latente y devorante que somete la forma a su locura. Y me muero en la causa delirante de mi pozo, alejado y consonante, el Ungrund que rebrota palpitante.