Tengo miedo del resto de mis días, soplo arena quemada, me unto con piedras ácidas y sangres familiares, es por mi don que la gente trepana encéfalos selectos. Músculo roto para el sol invicto, agoto todo el verano animal, despedido en la vida moriré en el fracaso, mis enemigos se reirán de mí. Con extrema aflicción enfermaré de vida en el horror, sirviente del afán de su dominio, en regresión infantil lloraré y ellos se mofarán de mis flaquezas, esa será mi condición de esclavo.