Respiro un dolor profundo al escuchar los Salmos. No sanaré, no salvaré. Vendajes de historias y tejidos retóricos amordazan la emoción que alimenta mi violencia. Vivo de los ojos ajenos. Regresar es la soga y ya no cabe ser bueno ni arrepentirme de nada. Solo la mentira me saluda. Me postro ante la oscuridad como un traidor a mí mismo, pues yo soy el gusano que pudre vuestras almas.