SOS
El mundo dejó de hablarme
y el negro marfil del tiempo
ha desordenado mis recuerdos.
Escucho la voz triste
que reside en mí.
La oigo furiosa
hurgando en mi pecho
me grita y se despide.
Creo que es la primera vez
que me ha llamado por mi nombre.
Me miro por dentro,
y se abre un abismo
que lleva a otro abismo,
y del dolor caigo dolor,
encuentro a un niño
jugando feliz en una jaula.
Se desgarra un recuerdo gris
de mi entrañable infancia,
corro desesperado
intento esconderme en ese vientre,
busco en sus paredes el llanto
de alguien que aún me quiera.
¿Por quién escribo cuando escribo?
¿A quién le hablo cuando hablo?
¿Por qué y para qué existo?
Y un niño frágil, sollozante,
hecho de silencios y miedos;
me toma del brazo y dice:
yo soy el otro, el que mira,
el que sufre, tú, por favor, vive.
Y comprendo por qué empecé
y por qué aún no termino.