SOS El mundo dejó de hablarme y el negro marfil del tiempo ha desordenado mis recuerdos. Escucho la voz triste que reside en mí. La oigo furiosa hurgando en mi pecho me grita y se despide. Creo que es la primera vez que me ha llamado por mi nombre. Me miro por dentro, y se abre un abismo que lleva a otro abismo, y del dolor caigo dolor, encuentro a un niño jugando feliz en una jaula. Se desgarra un recuerdo gris de mi entrañable infancia, corro desesperado intento esconderme en ese vientre, busco en sus paredes el llanto de alguien que aún me quiera. ¿Por quién escribo cuando escribo? ¿A quién le hablo cuando hablo? ¿Por qué y para qué existo? Y un niño frágil, sollozante, hecho de silencios y miedos; me toma del brazo y dice: yo soy el otro, el que mira, el que sufre, tú, por favor, vive. Y comprendo por qué empecé y por qué aún no termino.