Noches insomnes de rencor
velando por tu miseria,
placer donde agonizo
en los eriales de mi mente.
Descubro zonas ocultas
más allá de la percepción,
impulsos primarios,
patrones de vida o muerte,
fuerzas ventriculares y sudores.
Y descargo sobre ti
toda esa furia ancestral,
sombra desnuda de la crueldad,
heridas de la demencia
en hierros penetrando torsos
con saña heroica,
como trofeos, mi enemiga,
ahora sabrás por qué temes la noche.