Tus capacidades físicas no están determinadas por tu estado psicológico o emocional.
Esto es un descubrimiento que me ha llevado mucho tiempo interiorizar, y la única forma de conseguirlo ha sido a base de testarudez y cabezonería: ir a entrenar y probar cosas a pesar de que mi monólogo interior me decía que estaba demasiado cansado, que había dormido poco o que aquello pesaba demasiado para mí.
Y no os voy a mentir. Todavía hoy en día hay muchas veces que me cuelgo de las anillas, me cargo la barra sobre los hombros o me engancho en la pared, y el primer pensamiento es: «Esto es muy duro, no puedo hacerlo». Después me sorprendo a mí mismo realizando la hazaña, no solo de forma satisfactoria, sino muchas veces por encima de lo que me había propuesto originariamente.
Es algo que en Enso Movers acuñamos con la frase: "Deja que sea la realidad la que te diga que no."
Tú no tienes ningún derecho a decidir a priori de lo que eres o no eres capaz. Esa meta que te sigues diciendo que tienes que preparar un poco más antes de intentarla, ese nuevo PR que tienes cerca pero no consigues romper... a veces simplemente hay que lanzarse de cabeza. Si fallas, está bien, puedes intentarlo de nuevo en un futuro.
Son incontables las veces que he tenido una sesión estupenda yendo estúpidamente cansado al gimnasio, y las veces que he tenido un entrenamiento terrible yendo fresco y con energía.
A pesar de que ambas variables se correlacionan bastante bien, no son determinantes; no puedes saber de antemano si un entreno va a ser bueno o malo basándote en cómo te sientes. La única forma de comprobarlo es ir y probar.
Esta regla es para mí fundamental para mantener la consistencia y la motivación en el tiempo. En el pasado he tenido dificultades para apretar en los entrenamientos y es algo que he aprendido a hacer. Quería compartir con vosotros esta reflexión para que sepáis que le pasa a todo el mundo: todos pensamos que no podemos, todos creemos que no somos lo suficientemente buenos y todos tenemos días buenos y días malos.
La gran diferencia está en si entrenas porque tienes un día bueno o si entrenas a pesar de que no lo tienes.
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