@David P Mi opinión ahora, honesta y sincera, es que el saber ayunar tiene beneficios psicológicos, principalmente el saberte no dependiente de la comida. Eso está muy bien a lo largo de tu vida: saber que si te saltas una comida, pues no pasa nada. Estás a lo mejor un poquito más irritable, pero no pasa nada. Aparte de eso, lo importante es que escojas la configuración alimentaria que mejor te funcione a ti, comiendo suficiente y sobre todo con las proteínas bastante altas. Más allá de eso, es verdaderamente lo que tu cuerpo te pida. Si habitualmente te sientes un poco cansado o con poca energía durante el entreno, prueba a comer antes a ver qué tal te sientes. Si, por el contrario, los entrenos van de puta madre, subiendo los números, estás a fuego y todo va bien, no te preocupes, está perfecta la cosa. Por otro lado, en concreto para la ganancia de masa muscular: si quieres ganar masa muscular, esa masa muscular tiene que venir de algún sitio. Tiene que haber un ligero superávit calórico para que haya una subida de peso, junto con un gran esfuerzo de entrenamiento para darle al cuerpo la señal de a dónde tiene que dirigir esas calorías. También está este mito de que el ayuno te ayuda a enfocarte, y no siempre es el caso. El ayuno en muchos casos genera una situación de apatía, pereza, falta de energía, pocas ganas de entrenar, dispersión y fatiga mental, al igual que cualquier dieta baja en calorías. No siempre va a producir una mayor concentración; de hecho, hay muchos casos en los que pasa todo lo contrario. Si te encuentras en ese estado de apatía, baja energía y pocas ganas de hacer cosas, y el entreno está yendo mal, te compras una barrita energética en el mostrador del gimnasio o te tomas unos dátiles, te sientas 10 minutos y de repente estás a fuego otra vez para continuar con el entreno.