El otro día alguien de aquí me hizo esta pregunta y he preferido abrir un post nuevo.
EL CAMINO EQUIVOCADO EN EL ARTE
Uno de los mayores errores que puedes cometer como artista es pasar años intentando ser bueno en un camino que no es el tuyo.
Aprender técnica, estudiar referentes, dominar materiales… todo eso suma. Pero puedes hacer todo lo correcto y, aun así, terminar construyendo una obra que no dice nada de ti.
Porque una cosa es aprender a pintar y otra muy distinta es encontrar qué merece la pena pintar.
El camino equivocado suele aparecer cuando creas pensando en lo que gusta, en lo que se vende, en lo que se espera de ti o en lo que otros artistas ya han demostrado que funciona. Empiezas imitando resultados, persiguiendo tendencias o intentando encajar en una categoría.
Y poco a poco, tu obra puede volverse correcta, pero perder lo más importante: la necesidad de existir.
Entonces, ¿cómo se elige el camino correcto?
No buscando una fórmula, sino haciéndote las preguntas adecuadas:
— ¿Qué imágenes, ideas o emociones vuelven a mí una y otra vez, aunque intente evitarlas?
— ¿Qué necesito expresar que no consigo explicar con palabras?
— ¿Qué hay en mi obra que no podría sustituirse por la de otro artista?
— ¿Estoy tomando decisiones porque las creo necesarias para la obra o porque tengo miedo de salirme de lo establecido?
No se trata de ignorar la técnica, el mercado ni a los demás. Se trata de poner cada cosa en su lugar.
La técnica debe ampliar tus posibilidades, no convertirse en una jaula. Los referentes deben abrirte puertas, no darte una identidad prestada. Y el mercado puede ayudarte a sostener tu trabajo, pero no debería decidir por completo qué tienes que decir.
Elegir tu camino también implica renunciar: a parecerte a otros, a demostrar constantemente lo que sabes hacer y a perseguir todas las posibilidades que se te presentan.
Porque no necesitas hacer de todo. Necesitas descubrir qué merece tu tiempo, tu mirada y tu vida.
El camino correcto no es necesariamente el más fácil, el más original ni el que promete más éxito. Es aquel en el que tu evolución técnica, tu pensamiento y tu necesidad de crear empiezan a avanzar en la misma dirección.
Y quizá la pregunta más importante no sea si estás haciendo buena pintura.
Quizá sea esta:
¿Estoy construyendo una obra que podría haber hecho cualquiera o estoy encontrando algo que solo yo puedo aportar?
Ahí empieza la búsqueda.
Y, muchas veces, también el verdadero arte