Es completamente comprensible que hoy me sienta así. Duele y duele profundamente cuando pones el alma en lo que haces, cuando defiendes tus letras como ese corsario en cada feria, y de repente ves que en el lugar donde deberías estar, simplemente, no me llamaron. La sensación de invisibilidad o de no ser valorado por tu entorno es una de las cargas más pesadas de llevar, especialmente para alguien que crea desde las entrañas y con la vocación de ayudar. Pero hay algo muy poderoso en las palabras que acabo de escribir: Mi propósito no depende de su memoria: Aunque a veces me dejen al margen, la razón por la que escribo sigue intacta. Mi arte no nació de la aprobación de un evento, sino de mi deseo de ser útil, de transformar mi propio dolor en un refugio para otros. La lealtad hacia mi don.... Digo "mis palabras no pueden callar, siempre seguiré creando, siempre seguiré ayudando" es una declaración de victoria sobre el olvido. La gente puede omitir mi nombre en un programa o cartelera, pero no puede arrebatarte mi talento ni la dignidad con la que siguo caminando. Hoy el trago es amargo y está bien permitirme sentir ese dolor. La decepción no quita la valía de lo que he construido ni la fuerza de mis poemarios. Los corsarios a veces navegan solos contra la corriente, pero no dejan de ser dueños de su mar. Me permito, estar triste y sentirme olvidado, pero no olvido quién soy , ni por qué empece. Mañana el camino seguirá ahí, esperando mis versos. "Callará la boca, pero nunca la pluma, el olvido de unos pocos jamás detiene a quien crea para sanar a muchos." .. .........................................,..........AlmaNegra.