Si, tema muy importante para los que vendemos arte . Te cuento mi experiencia: - La mayoría de personas no prestan atención a las obras. - Solo unos pocos me dicen que les gustan. - De esos pocos, la mínima parte pregunta precio. - Y de esos que preguntan precio, solo compran un porcentaje muy bajo. Al principio, incluso pensé que era a mi a quien rechazaban. Ahora entiendo que su "objeción" puede tener muchas razones: - No estoy exponiendo en el contexto adecuado. - No son mi cliente ideal. - A veces si es un cliente ideal quien pregunta, pero aún no ha madurado el proceso de compra, - o aún no les genero la confianza que necesitan, - o no he sido capaz de comunicar el valor de la obra. - o no he entendido su necesidad real. Estas han sido la acciones que he iniciado, de momento sin incremento en las ventas, pero si siento que es el "camino" a seguir: - He detectado que el mayor freno soy yo, mis creencias limitantes acerca del dinero, de la venta y he empezado a identificarlas y a cambiarlas por creencias potenciadoras. - He empezado a cambiar el contexto donde muestro mi obra, no es lo mismo ver mi obra en un bar, que en un museo, o en el despacho del director de una gran empresa, cambia la percepción de valor y la obra es la misma. - He empezado a definir mejor a mi cliente ideal y realizar toda mi comunicación dirigida a ese cliente. Si llega otro, que no es el ideal, lo atiendo, pero no lo busco. - He empezado a hacer cafetitos virtuales con posibles clientes y entender sus necesidades. Dicen los que saben de ventas, que es mejor crear producto para tu cliente que buscar cliente para tu producto, incluso en el arte. - He entendido que es un juego, y que hay que aprender a vender, para vender te tienes que meter en la mente del consumidor, conocerle mejor que el mismo. Si detectas que tu obra es adecuada para el, se la pones en bandeja, si detectas que no, se lo dices, esta obra no es para ti. Vender es servir, no es engañar. - He empezado a preguntar a quien no compra, por qué no compra, les digo que me ayuda mucho esa información, y casi nunca el motivo es el precio. - He empezado a pedir testimoniales a los visitantes de mis exposiciones y a los compradores de mis obras y los he puesto en mi web. - He empezado a leer y estudiar sobre marketing, ventas, comunicación audiovisual. - He empezado a testar estrategias, obras, salas, proyectos con kinesiología y radiestesia, un mundo "mágico" que me ha abierto un montón de posibilidades. - He empezado a modelar a artistas que venden, no hay que inventar la rueda, solo aplicar lo que funciona. - He descubierto, que la misión en la vida es ayudar a otros con lo que mejor sabemos hacer, en este caso el arte. Y se puede ayudar de forma profesional a los demás. - He descubierto que aunque haga todo esto, igual vendo o igual no vendo, pero si me formo y aprendo, por el camino me convierto en mejor profesional y en mejor persona y eso ya es un premio. Es decir, hago lo que tengo que hacer, me desapego del resultado y disfruto del camino.