Lo importante es la proteína total semanal, aunque normalmente se habla de la diaria porque es más fácil de organizar. Si un día te quedas algo corto y al siguiente comes un poco más, no pasa nada. Sobre las preguntas: Batidos de proteína: no hay evidencia de que sean perjudiciales por llevar edulcorantes autorizados. Son simplemente una forma cómoda de llegar a la cantidad de proteína cuando con comida no resulta fácil. A mi tampoco me gustan y me hago un combo con queso batido proteínico. Días de entreno vs descanso: la síntesis muscular sigue elevada durante 24–48 horas después del entrenamiento, así que suele ser mejor mantener una ingesta bastante similar todos los días en lugar de hacer grandes diferencias. Después del cardio: depende del objetivo. Si es un cardio normal (correr, bici, caminar…) no hace falta un batido solo por eso. Si simplemente coincide con una comida rica en proteínas, perfecto. Barritas: como recurso puntual, mejor una barrita que no llegar nunca a la proteína si realmente la necesitas. Pero intentaría que la base de la dieta fueran alimentos (lácteos, huevos, legumbres, tofu, carnes, pescados, etc.) y dejar las barritas para cuando no hay otra opción. También revisaría el objetivo. Mucha gente intenta llegar a 2–2,2 g/kg porque lo ha leído por ahí, cuando para la mayoría de personas que entrenan fuerza 1,4–1,8 g/kg de peso corporal ya cubre prácticamente todos los beneficios para ganar o mantener músculo. Solo en situaciones concretas (déficit calórico importante, deportistas muy magros, etc.) suele tener sentido ir bastante más alto. Mi estrategia es sencilla: procurar que cada comida tenga una fuente clara de proteína (yogur griego o queso fresco, huevos, legumbres, pollo, pescado, tofu…), y dejar el batido solo para los días en que con comida veo que no voy a llegar. Así casi nunca hace falta “rescatar” el día con una barrita a última hora