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Enso Movers

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5 contributions to Enso Movers
Soy más de rutina que mi gata Strozzi
Hay quienes dicen que tener un gato es mejor que un perro porque, sencillamente, “da menos trabajo”. ¡Ja! Cuando tengo que irme de viaje por trabajo o por compromiso (porque por placer el can se viene conmigo) es tan sencillo como llevarlo a la residencia canina —la “escuela de verano” como le gusta llamarla al propietario— o preguntar sin avisar a cualquiera de los voluntarios: mi familia y mis amigos se pelean por quedárselo más que sea 24 horas. Pero, ¿y ella? ¿qué hay de esa encantadora bolita de pelo negra? Pues pregúntenselo a su majestad la princesa Strozzi. Si la dejo con mis padres vomita, no come en 2 o 3 días y rechaza cualquier alimento que no sea atún al natural (el cuál también vomita). Si me la intento llevar es un drama que me deja cerca de visitar el centro de urgencias más cercano. Con suerte mi amigo soltero el enfermero no tiene guardia ese día y puede quedarse en casa unos días (porque no vamos a dejarla sin su comida fresca cada 6 horas).Dejando el drama a parte: la gata es un reloj. Siempre va a los lugares o a los objetos que voy a utilizar minutos antes de que me proponga utilizarlos aunque no haya ritual previo. Si un día, por lo que sea, cambio la rutina, ella va a su lugar… y si escandaliza si ve que no hago lo que siempre hago ese día de la semana. Desconozco por completo cuanto tiempo puede “registrar” el reloj interno de un gato (aparentemente una semana es lo suyo) pero el caso es que a mí me pasa lo mismo. Si algún día, por cualquier motivo, tengo que alterar mi horario y mi rutina habitual todo se desmorona. Sí, te estoy mirando a ti entrenamiento de Enso Movers. Si la fuerza full body de la mañana tiene que pasar a la tarde caen repes, se alarga todo, parece que el lastre ha doblado su peso. Si la hora de inicio se retrasa un par de horas no hay manera de atinar con las pistols. Si el día de movilidad hay que adelantarlo y cambiarlo por el de carrera de repente el palmas al suelo se convierte en un roce a las rodillas con isquiopatía crónica aguda. Y no hablemos de que en vez de “mañana libre” o “tarde libre” se convierta en “tengo dos horas para entrenar” (que ya quisiéramos todos): solamente el estrés mental ya hace que las repes bajen como el agua de las cataratas del Niágara.
Esto se lo voy a mandar a Dowland junto con un "tío la gata te está pasando como si estuvieses parado, espabila".
El lenguaje del dolor
Empiezo con un preámbulo: En clases presenciales entreno a muchísimas personas, y es habitual ver decenas de pupas al mes, a parte de agujetas perennes, tema que dejaré para otro momento. Me divierte decirles de forma irónica que el deporte les hace más daño que bien, para echarnos unas risas con los infortunios. Y lo cierto es que, en la trayectoria del movimiento, sobre todo ambicioso y frecuente, será una profecía cumplida pasar por algunas molestias o dolores. ¿Y qué? Encuentro a menudo entre esos mismos alumnos dificultades para explicar CÓMO les duele algo. Esa sensibilidad y vocabulario es extremadamente útil para el profesional, médico, fisio, o entrenador, a la hora de actuar y pautar ejercicio. ¡Y no solo para ellos! para situar y calmar tu propia angustia, cualquier certidumbre concede paz (¡y te puedes auto tratar si sabes como va!). Lo dolores se pueden describir por duración, intensidad, localización, etc. Me gustaría elaborar con vosotros un listado de experiencias que acumulen cualidades (cómo se siente), para enriquecernos a nosotros como entrenadores y a vosotros: Empiezo con un par de ejemplos propios: - Quemazón, como si la zona estuviera ardiendo, caliente. Muy clásico de dolores nerviosos. En mi caso de una falsa ciática cadera que recorría hasta pie. Muy fastidioso. - Impactación, fricción; como en golpe o choque, a veces arenoso, que puede doler de forma irritante o aguda (solo en tope). Lo he vivido en dos lugares muy frecuentes: hombro y cadera. Mucha pérdida de organicidad en el movimiento. Os paso el testigo 🧐
El lenguaje del dolor
Buenas Aroa, Esto es algo que me genera mogollón de frustración, la verdad. Las semanas en las que tengo que dar reporte de los entrenos y tal y ha aparecido algún dolor me da una PEREZA INFINITA hacerlo, y precisamente es porque encuentro muuuuy difícil describir dolores, tanto intensidad como localización como qué movimientos lo disparan exactamente. Poco a poco estoy aprendiendo a escuchar el tema del dolor y sin entrar aún en temas de tablas de seguimiento del dolor y tal, creo que voy a mejor. Ayuda un poco la IA (a veces) y los consejos del entrenador. Además a veces parece que el dolor me oiga, y cuando le comento a mi entrenador que ya estoy bien o que al final no era para tanto, el dolor vuelve. También tiene mucho que ver mi cabeza, hay veces que le doy más importancia y veces que menos a pesar de que la intensidad es mayor (porque no quiero perderme un día de escalada, por ejemplo, jeje). En fin que todo lo que pongáis por aquí va a ser de gran ayuda. A pesar de que sigo hecho un lío en cuanto a esto se refiere, creo que estoy empezando a aprender. Un saludo!
Procrastino mucho más de lo que me gustaría, ¿y tú?
Quiero compartir con vosotros una pequeña reflexión/punto de vista acerca de la procrastinación. Desde bien adolescente, siempre he sido una persona que procrastina bastante; tengo mucho rechazo a hacer cosas que no me gustan o que sean difíciles. Esto me ha metido en algunos problemas (repetir curso en el instituto o incluso llegar tarde al trabajo), aunque también he podido desarrollar algunas técnicas para prevenir dicha procrastinación. Pero me temo que eso no es de lo que vengo a hablar hoy. De lo que vengo a hablar es de lo siguiente: con el paso de los años (y siendo consciente de este comportamiento y siendo también bien tozudo) he podido mejorar considerablemente dicha procrastinación hasta el punto en el que me considero una persona "algo productiva"; pero se me ha quedado ese remanente de sensación de que puedo procrastinar menos. Y a día de hoy, curiosamente, algunas veces me encuentro consolándome por lo contrario; si he hecho todo el trabajo que me había propuesto para el día, está bien si no soy productivo al 200% y procrastino un poco. No todo en la vida tiene que ser productividad al máximo (¡ojo! que para la gente que si que pueda serlo, chapó por ellos 🫡). Al final del día, cada maestrillo tiene su librillo, y esto no significa que procrastinar esté bien (de hecho, podemos hacer otro post al respecto de técnicas para no procrastinar incluso 🙄); pero si has hecho todo lo que te has propuesto en el día, está bien si te permites ser laxo contigo mismo.
Me identifico contigo. Yo también he sido procrastinador y, en cierta medida, creo que todavía lo soy, aunque quiero pensar que con los años lo soy cada vez menos. También estoy de acuerdo en que perder el tiempo está infravalorado, aunque habría que matizar qué entendemos por perderlo: no es lo mismo descansar, divagar o no hacer nada, que quedarse atrapado en redes sociales por inercia. Me parece muy buena esa frase de Oliver Burkeman, autor de varios libros muy chulos, cuando dice que el tiempo que perdemos es el único que tenemos, porque todo lo demás son apuestas de futuro: conseguir X, llegar a Y, alcanzar tal objetivo… Es una frase bastante punk, pero resume muy bien la movida.
@Felipe Moure Todo este melón lo llegué a ver en terapia. Tío tenemos que tener marchas como los coches. Y saber poner primera, y poner 5ta, y 2a. Supe que algo iba mal cuando hacía un ejercicio (prescrito por la psico) en el que apuntaba qué tenía que hacer para que mi día fuese una mierda (al principio del día). A los días descubrí que en el fondo, era una lista de cosas que tenía que hacer, y a las semanas, ya directamente apuntaba en esa lista "hacerme una lista de cosas que hacer". Son muchas cosas tío que queremos abarcar y al final hay que establecer prioridades y saber qué son pilares en tu vida y qué son satélites. Eso en lo que a mí respecta y lo que a mí me funcionó, porque andaba por la vida permanentemente estresado y QUÉ COJONES pues como tú Felipe, había hecho DE TODO en el día y aún me sentía culpable! Esto es algo de lo que culpo mucho a las redes y a que somos humanos y caemos en esas mierdas. Si me tomo un café por la mañana y me arreo 6 vídeos, y en uno sale un tío tocando la guitarra 1000 veces mejor que yo, en otro una chica haciendo 25 muscle ups, en otro tal pavo diciendo que si escalas así lo estás haciendo mal... Pues lo normal es que me afecte y con el tiempo acabe destrozado mentalmente. Afortunadamente, aprendo. Toda la peña que he tenido de coach en este añito con Enso me ha dado consejos y perlitas que han destrozado la base de mis creencias y basura mental relacionada con todo esto. Y ahora también estoy con una profesional (como la copa de un pino) para el tema nutrición. Poc a poc como las gallinas! Un abrazote a todos y todas
Primer día en Fontainebleau
Primer día de escalada en Fontainebleau, completado. Aprovecho para hacer una pequeña reflexión con respecto a la humildad y las expectativas. Y es que escalar en exterior es muy diferente de escalar bajo techo. En concreto, Fontainebleau es famosa por tener unos grados bastante ridículos. Es fácil venir con la expectativa de intentar, más o menos, completar o equiparar el grado que tienes en resina al grado exterior. Asimismo, como es un viaje, también es muy fácil caer en el "pokemonizar" los grados e intentar conseguir el grado más alto que puedas en este viaje, apretar y hacerte daño. Sabiendo cómo son estas, porque ya he estado aquí antes, en su lugar he decidido que hoy el objetivo es familiarizarse con la zona, con las sensaciones y tener una sesión sólida. No perseguir grado. Teniendo esto en mente, me he centrado en buscar problemas que me llamaran la atención, que fuesen fáciles de completar tanto física como psicológicamente, y que me permitieran generar confianza en la escalada y sentirme cómodo con las alturas Y esto no ha sido nada fácil. Sin ir más lejos, en la sesión de las primeras dos rutas de calentamiento he tenido que tener la humildad de decir: "No, más fácil todavía, más sencillo; hace mucho que no te subes a un pedrolo". Poco a poco, a lo largo del día, he ido ganando confianza y seguridad, familiarizándome con: 1. Los tipos de agarre 2. Los tipos de pies 3. Las estructuras 4. La fricción de la zona Puedo reportar que ha sido un gran éxito y un primer día muy sólido, a pesar de que el grado no ha sido tan alto. Esto para mí es un gran ejemplo de cómo la mentalidad es importante a la hora de abordar una sesión de entrenamiento. Si la sesión está fuera de tu alcance por algún motivo, puede generar frustración, rabia y la sensación de que no hay progreso. Sin embargo, si las expectativas de la sesión están bien calibradas —tanto a nivel físico como psicológico y técnico—, es mucho más fácil que acabes teniendo una buena sesión. Es muy fácil olvidarse de todos los aspectos que conforman las expectativas e intentar centrarse solo en una métrica (por ejemplo: solamente el grado, los kilos que levanto o la distancia). Sin embargo, si hacemos una evaluación previa a la práctica, podemos generar unas expectativas realistas que nos van a prevenir de la frustración. Algunos puntos a considerar serían:
Primer día en Fontainebleau
Envidia máxima y buenísima reflexión Pau. Ojalá la mayoría de videos en youtube sobre fitness abordaran este tipo de temas, tío. Imagino que ya estarás por volver o te quedará poco, pero disfrutate el viaje y gana mucha EXP!
Mi pequeño experimento en la escalada
Ya he hablado alguna vez de lo difícil que es mejorar en escalada precisamente por su carácter multidisciplinar y complejo. Hay fuerza, técnica, lectura, coordinación, tensión corporal, confianza, gestión del miedo, resistencia… y todo eso aparece mezclado en movimientos muy específicos. Últimamente he estado pensando bastante sobre cómo trabajar la técnica en escalada. Hay muchísimos vídeos, posts y ejercicios concretos, pero muchas veces siento que no terminan de capturar el tipo de problema técnico real que te encuentras cuando estás peleando una vía dura o un movimiento difícil. Por otro lado, cada vez soy más partidario de una idea simple: a veces no necesitamos añadir más y más ejercicios para corregir algo. A veces la mejor solución es simplemente intentar hacerlo bien. Poner atención, repetir, observar, ajustar y volver a intentarlo con una intención más clara. Con esa idea llevo un par de meses haciendo un pequeño experimento con mi entrenamiento de bloque, especialmente en MoonBoard, por su transferencia a la escalada en roca. El cambio principal ha sido este: no me permito marcar una vía como completada hasta haberla repetido varias veces. Como mínimo tres. Muchas veces cinco. Porque la primera vez que haces una vía, normalmente no la escalas bien: la sobrevives. No conoces del todo los agarres, no confías en los pies, los movimientos no están pulidos y la beta todavía está a medio construir. La mejora real aparece después: cuando repites la vía hasta que los pies van solos, los movimientos empiezan a fluir, dejas de pensar tanto y la escalada se vuelve más intuitiva. No solo “he llegado arriba”, sino “he entendido cómo se escala esto”. Además, he añadido una herramienta que me parece tremendamente infravalorada: grabarme todos los intentos. Me he comprado un trípode pequeño que llevo siempre en la mochila y grabo prácticamente todo lo que hago en la MoonBoard. Y el feedback es brutal. Viéndome en vídeo detecto cosas que en la pared ni siquiera percibo: pies que se me olvidan, mala distribución del peso, codos demasiado flexionados, rodillas que no extiendo, falta de potencia, dudas antes del siguiente movimiento…
Mi pequeño experimento en la escalada
Brutal la diferencia. Es algo que cada vez hago más cuando escalo desde que me lo dijiste y sí, ayuda un montón.
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Alejandro Alonso Gómez
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@alejandro-alonso-gomez-3166
Profesor de Electricidad y Electrónica. Amante de la música, nerd orgulloso y escalador de crisis de los 40.

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