Una pesadilla épica
La otra noche tuve una pesadilla épica. De esas que parecen sacadas de una película.
Un gran dragón blanco sobrevolaba el edificio donde estaba. El cielo se abría como si fuera un portal… y de ahí comenzaba una invasión de guerreros.
Recuerdo perfectamente el momento en el que cogí a mi hija en brazos y empecé a huir.
Me metí dentro del edificio, bajé oor las escaleras hacia el parking. Luchando, esquivando, protegiendo. Con esa sensación tan real de peligro que solo tienen algunas pesadillas, hasta que me desperté.
Pero aquí viene lo curioso.
Normalmente, cuando tengo una pesadilla así, al día siguiente mi BOLT baja en picado. El cuerpo se queda en modo alerta, aunque el sueño haya terminado. Pero esta vez no. Esta vez, mi BOLT se mantuvo.
¿Por qué? Porque durante toda la pesadilla, aun sin ser del todo consciente, me anclaba a la respiración. Nasal, contenida, rítmica y con plena presencia en lo que tocaba.
No desapareció el miedo.
No desapareció la intensidad.
Pero sí desapareció el caos interno.
Y eso me dejó una reflexión muy clara:
La respiración funcional no evita que pasen cosas difíciles. No elimina los dragones ni las invasiones, ni caos más terrenales. Pero te permite atravesarlas con más serenidad, incluso cuando todo parece desbordarse.
Si la respiración puede sostenerte en medio de una pesadilla… imagina lo que puede hacer en tu día a día.
¿Cómo te despiertas cuando tienes una pesadilla?
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1 comment
José Carlos Moreno Perez
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Una pesadilla épica
Respira menos, rinde más 🎯
skool.com/respiramenosrindemas
Comunidad para deportistas de resistencia que quieren rendir más con menos fatiga entrenando la respiración de forma práctica y aplicada.
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