Durante años se ha vendido la máscara de entrenamiento como una forma de simular la altitud.
Y aquí viene la verdad incómoda 👇
- No reduce el oxígeno como la altitud real.
- No genera hipoxia real.
Entonces… ¿para qué sirve?
La clave no está en el oxígeno. Está en la respiración. Cuando usas una máscara:
- Aumenta la resistencia al flujo de aire
- Te obliga a respirar más lento
- Mejora el control ventilatorio
- Eleva la tolerancia al CO₂
Y esto último es lo verdaderamente interesante.
🧠 Más tolerancia al CO₂ = mejor entrega de oxígeno a los tejidos (efecto Bohr en acción).
En otras palabras: no entrenas “en altitud”,
entrenas cómo respiras bajo estrés.
💡 Bien usada, puede ayudarte a:
- Respirar menos durante el ejercicio
- Reducir la sensación de ahogo
- Mejorar la economía respiratoria
- Fortalecer la musculatura respiratoria
- Y sí, similar la altitud, pero con un protocolo específico.
⚠️ Mal usada, puede:
- Disparar la ansiedad
- Aumentar la tensión
- Empeorar tu patrón respiratorio
La máscara no es para todo el mundo y no es para todo momento.
Primero se aprende a respirar bien. Después, si tiene sentido, se añade dificultad.
Porque en rendimiento (y en salud), no gana quien respira más fuerte… gana quien respira mejor.
¿has probado alguna vez una máscara de entrenamiento? ¿Cómo fue tu experiencia?