Muchos pasan la vida intentando “encontrar” la calma,
como si fuera algo escondido en algún lugar fuera de ellos.
Pero la calma no se busca…
se permite.
Aparece cuando dejas de resistirte,
cuando sueltas el control por un instante
y dejas que el silencio te abrace sin miedo.
No se trata de apagar la mente,
sino de escucharla sin que te arrastre.
Respira.
No tienes que hacer nada más.
¿En qué momento del día logras sentir aunque sea un segundo de verdadera calma?
TE LEO EN COMENTARIOS