La idea de que hay personas que “no se pueden hipnotizar”.
Queridos O.R.I.G.I.N.A.R.I.O.S, hoy Os quiero hacer una reflexión sobre una de las creencias más limitantes que existen dentro del mundo de la hipnosis: La idea de que hay personas que “no se pueden hipnotizar”. Esto se repite tanto que mucha gente lo da por hecho. Como si la hipnosis fuera un don reservado solo para unos pocos… o como si algunas personas vinieran “bloqueadas de fábrica”. Pero esto, simplemente, es falso. Y no solo es falso… entender por qué es falso cambia completamente tu forma de trabajar, especialmente si haces hipnosis en escena o trabajas con voluntarios. Porque aquí está la clave: 👉 No existen personas “no hipnotizables”. 👉 Existen personas que no han entrado en el estado adecuado… todavía. La hipnosis no es algo que tú “le haces” a alguien. Es un estado que la persona permite que ocurra. Y aquí es donde muchos fallan. Cuando alguien no entra en hipnosis, no significa que no pueda. Significa que hay algo interfiriendo en ese momento: – Expectativas incorrectas – Miedo a perder el control – Exceso de análisis – Falta de rapport – O simplemente… instrucciones mal dadas La mente no es una máquina que aprietas un botón y responde. Es un sistema que necesita contexto, confianza y dirección. Piensa en esto: Todos, absolutamente todos, entramos en estados hipnóticos cada día. Cuando conduces y no recuerdas el camino… Cuando te pierdes en una película… Cuando estás absorto en tus pensamientos… Eso ES hipnosis. Entonces no es una cuestión de capacidad. Es una cuestión de acceso. Y aquí viene el cambio de mentalidad importante para ti como hipnotista: Deja de pensar: “¿Será esta persona hipnotizable?” Y empieza a pensar: “¿Qué necesita esta persona para entrar en el estado?” Porque en el momento en el que haces ese cambio… dejas de culpar al voluntario y empiezas a afinar tu comunicación. Empiezas a observar más. A calibrar mejor. A guiar con más precisión. Y ahí es donde ocurre la magia. La hipnosis no es imponer… es acompañar. No es controlar… es dirigir la atención.