En casa todos duermen,
y hay algo especial en este momento donde el mundo aún no ha comenzado a moverse.
El silencio tiene una forma suave de recordarte todo lo que ya has creado,
todo lo que has sembrado con presencia, esfuerzo y fe.
Hoy no empiezo el día corriendo detrás de lo que falta,
sino agradeciendo lo que ya está aquí.
Desde esta calma planifico lo que haré hoy,
no desde la prisa, sino desde la claridad.
Porque cuando inicias el día en compañía del silencio,
la mente se ordena y el propósito vuelve a tener sentido.
¿Cómo te gusta empezar tus mañanas para conectar contigo antes de que el día empiece a correr?