El día se repliega
con calma fría,
tras la silueta oscura
de la cumbre,
dejando un rastro de melancolía
que se apaga al perder
su última lumbre.
Camina el sol hacia
su desterrada tarde,
en una soledad
que no lastima,
donde el adiós del cielo,
quieto, con hilos de ilusión
el alma anima.
Pues sé que al ocultarse
el fiel testigo,
la noche habrá de abrir
su manto en celo,
mi luna reinará,
vendrá conmigo,
y encenderá sus astros
en el cielo...... AlmaNegra.