La presencia auténtica.
A veces no hacen falta grandes palabras,
ni océanos oscuros que atravesar.
Basta una luz pequeña,
un silencio tranquilo,
una mano tendida
sin miedo a naufragar.
Hay almas que no gritan,
pero saben quedarse.
Como el aire cuando pasa suave…
y aun así,
lo cambia todo.
ViCkA