Frente a los muros
de la catedral,
en Castellón,
con su piedra imponente,
yo dibujaba a mí bola,
un mundo sin igual
ante el asombro
y la mirada al frente.
La gente pasaba
y solía murmurar:
¿Qué hace este loco
mirando la catedral,
si en su papel solo
empieza a brotar
el rostro alegre
de una hermosa moza?
No pinté templos
ni torres de fe,
sino un tocado
de fruta y color.
Racimos de uvas
que a los lados fijé,
piña, manzana y plátano.
Franjas vibrantes
de verde y de sol,
un rojo vivo en
su cuello amarrado,
rasgos marcados
con trazo español,
un sueño alegre
de frutas coronado.
Un caballero
de pronto paró,
miró la obra
con gran atención.
¿Vende el cuadro?,
de golpe otorgó,
abriendo paso
a una tierna emoción
¿Cuánto quiere por él?
me confió.
Usted mismo,
le dije con calma.
Si tengo para comer
suficiente, con eso me basta
y me alegra el alma y la panza.
Aquel buen hombre
se portó muy bien,
compré mi almuerzo
con gran gratitud.
No soy un pintor
de alta alcurnia ni tren,
solo un artista buscando
sustento y salud.
Hoy la pintura
descansa en su lona,
se puede apreciar,
mientras la esquina inferior
nos corona "Bertet 2017"
........ AlmaNegra.