No tienes que ser perfecta para hacerlo bien.
En la maternidad aparece muchas veces una presión silenciosa:
hacerlo todo bien, no equivocarse, responder siempre de la mejor manera.
Pero tu bebé no necesita perfección.
Necesita algo mucho más importante:
una madre suficientemente buena.
Porque sí, a veces te equivocarás.
Te cansarás.
Perderás la paciencia.
Habrá momentos en los que no tengas energía.
Y aun así, eso no rompe el vínculo.
Lo que realmente lo construye es lo que ocurre después:
cuando paras,
cuando abrazas,
cuando te disculpas,
cuando explicas lo que pasó,
cuando vuelves a conectar.
Ahí es donde tu hijo aprende algo esencial:
que los vínculos pueden tensarse…
y también repararse.
Y que, incluso así,
siguen siendo seguros.❤️🩹
@clinicavinculare