Sí, mis semanas laborales son, como las de la mayoría de las personas: sota, caballo y rey. La sota soy yo (la de bastos, venga, vamos a entrar de manera fina y delicada), el caballo es el trabajo y, el rey, ese tiempo que puedo dedicar a hacer algo de ejercicio, leer, ver alguna película que me interese o, simplemente tareas cotidianas. Por la tarde/noche, tras haber llegado del gimnasio y haberme duchado, me siento a ver algo. Últimamente prefiero series, no sé por qué. Y me he visto seguidas "This is us" y, ahora, aún en progreso "Parenthood". Es curioso, porque ambas tratan sobre las vidas de familias numerosas (la primera unos padres con tres hijos, cada hijo con sus historias, luces, sombras, etc) y la segunda una familia con 4 hijos también muy dispares. Ambas series son estadounidenses y, claro, los conflictos e historias que se plantean, aunque puedan ser extrapolables a cualquier persona (celos, infidelidad, problemas no resueltos con los padres o con los hijos, fracasos laborales...) sí es cierto que están muy condicionados por la manera "estándar" de vivir/pensar del estadounidense medio. Es decir, la importancia de pertenecer a una comunidad religiosa, lo muy mal visto que está el divorcio, la gran relevancia de la maternidad para todas las mujeres como "verdad universal"... Si alguien ha leído hasta aquí, que sepa que estuve casada durante 16 años con un estadounidense y he vivido allí y sé que todo esto no es sólo "cine" sino que son así. Pero a lo que iba, que me enrollo y se me va. Yo soy hija única. Y me fascinan las historias sobre familias grandes, las relaciones entre hermanos, primos, abuelos, nietos... Porque siempre he carecido de todo eso. Y me pregunto por qué en las series nos "venden" que las familias son una especie de sociedad perfectamente imperfecta en la que seremos siempre miembros VIP. Creo que los guionistas de las series familiares no hicieron el guion de mi vida familiar o, lo mismo, lo hicieron un día en el que estaban borrachos y de muy mala baba. Echo de menos series en las que podamos ver reflejada la "no pertenencia" o lo demandante que es tener que ser quién cuida siempre, a pesar de que a esos a los que cuidas sean tus padres, los que se supone que han de cuidarte. Echo de menos que se hable de personas normales que se consideran fuera de la norma porque no son fotografiables para la postal de Navidad. Echo de menos que se deje de romantizar el perdón por encima de todas las cosas, perdonar infidelidades, adicciones, bancarrotas, con tal de conservar el núcleo familiar.