Solo echo de menos lo que esconde este paréntesis, el furor de tu encuentro, el hambre de la coma, el liviano suspensivo, la amplitud de los guiones, que son tus piernas Cómo olvidar tus óvalos, el cuerpo de tus vocales, la ondulación de tus “eses” la inclinación de tu letra. Reniego del cruel punto y final, de la exclamación y la queja de la pregunta sin respuesta, del condicional de tu ausencia, que separa tu cuerpo del mio. No me quejo, si vienes mayúscula, si eres metáfora y no te entiendo, si traes asterisco, sin explicación. Eres la culminación de la última estrofa, que acaba, siempre, siendo tú, y no otra. 🆘