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Mi Avatar ideal
Laura Torres tiene 50 años y es contadora. Esta casada tiene 2 hijos. Su trabajo es estable pero bastante exigente, se mantenía activa incluso yendo al gimnasio sin embargo ha ido dejando de ser activa sin darse cuenta por el trabajo, las responsabilidades de su casa, pero disfruta de cuidarse. Empezó a tener dolor hace 2 años, después de haber bailado toda la noche en una fiesta, ya que el dolor no cedió en 3 semanas acudió al traumatólogo, en donde recibió el diagnóstico de condromalacia rotuliana. Le envío medicamentos, fisioterapia y le comentó que aún podía esperar para cirugía pero que era su mejor opción a futuro. Recibió 10 sesiones de fisioterapia y junto con la medicación se sintió mejor, pero pasaron los meses y al querer usar unos tacones que le gustaban el dolor volvió. Nuevamente acudió al traumatólogo pero esta vez le recomendó plasma junto con la medicación; tomó el tratamiento junto con nuevamente fisioterapia pasiva de 10 sesiones. Nuevamente se sintió aliviada pero pasaron 6 meses y el dolor reapareció. Cayó en el mismo círculo: dolor-alivio temporal-dolor. Esta vez ya no confía en el traumatólogo ni en la fisioterapia porque cada vez le cuestan mas los tratamientos y el dolor es cada vez mas fuerte al inicio eran las gradas y el caminar subidas, hoy ya es difícilmantenerse de pie, sentada, levantarse del baño, limpiar la casa. Además que el médico le indicó en la última cita que el próximo examen obligatorio seria la resonancia. Frustrada, molesta y enojada empezó a buscar soluciones por ella misma, a leer, investigar y se convenció de volver al gym para mejorar porque vio que el fortalecimiento funciona para muchos. Ya va 6 meses en el gimnasio pero se siente perdida, el dolor ha cedido algo pero se siente estancada, el couch solo le dice que haga lo que pueda porque le duele hacer sentadilla profunda, no tolera la zancada, le teme al peso muerto, le molesta la prensa. Entonces quiere saber que debe hacer no solo hacer lo que "pueda". Usa el tiempo del almuerzo 1:40pm-2:15pm y antes de dormir 10pm-11pm para entrar a redes Tik tok, instagram, youtube a buscar ejercicios, ha intentado algunos pero no siente mayor diferencia, sin embargo últimamente ha empezado a ver mi contenido y siente confianza en que puedo ayudarle, siente que la conozco y puedo ayudarle a sentirse mejor. Esta decidida a comprometerse con mi sistema porque no quiere operarse, seguir gastando dinero sin soluciones reales. Y sobre todo quiere llegar independiente y gozar de su jubilación, disfrutar su vida y de su familia, no convertirse en una carga para ellos, ya que ve personas mayores que ella mas fuertes.
MI AVATAR IDEAL
Deyvis Quispe tiene 34 años, es docente de nivel primario y vive con su esposa y su hija de 4 años. Siempre fue una persona tranquila y dedicada a su familia, pero sentía que había descuidado mucho su salud. Después de años priorizando el trabajo y las responsabilidades del hogar, decidió hacer algunos cambios en su vida. Uno de esos cambios fue empezar a hacer ejercicio. Se inscribió en un gimnasio con mucha ilusión. Nunca había entrenado de manera estructurada, pero estaba motivado. Quería bajar de peso, sentirse mejor físicamente y tener más energía para compartir con su familia. Como tenía muchas ganas de avanzar rápido, comenzó a utilizar máquinas y cargas que superaban lo que su cuerpo estaba preparado para tolerar. Durante las primeras semanas todo pareció ir bien. Se sentía orgulloso de estar cumpliendo con algo que había postergado durante años. Sin embargo, después de aproximadamente dos meses empezó a sentir un dolor en la parte anterior de la rodilla. Al principio era una molestia leve que aparecía después de entrenar o al subir escaleras. Como vivía en un cuarto piso, poco a poco comenzó a notar que subir y bajar gradas era cada vez más incómodo. Pensó que era algo pasajero y decidió descansar unos días, pero el dolor continuó aumentando. El miedo apareció cuando empezó a limitar actividades que antes realizaba sin pensar. Dejó el gimnasio por temor a empeorar la lesión. En el trabajo le costaba permanecer mucho tiempo sentado corrigiendo exámenes, pero también le molestaba permanecer de pie durante varias horas. Por las noches tenía dificultades para descansar porque cualquier roce de la frazada sobre la rodilla le resultaba incómodo. Sentía que algo estaba mal y no entendía por qué. Buscando respuestas acudió al seguro. Allí le dijeron que tenía artrosis grado II y le recetaron medicamentos .. A pesar de seguir las indicaciones, no observó cambios importantes. Pasaron los meses y el dolor continuaba formando parte de su día a día. Decidió buscar una segunda opinión con un traumatólogo particular. Le realizaron estudios complementarios y recibió un nuevo diagnóstico: condromalacia patelofemoral grado II, también le recomendaron fisioterapia. Durante varias semanas asistió a sesiones donde recibía corrientes, magnetoterapia y masajes. Aunque sentía alivio al salir de cada sesión, el dolor siempre regresaba cuando intentaba retomar sus actividades normales.
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AVATAR ESPECIFICO
Kathy Morales tiene 28 años y es licenciada en Pedagogía del Deporte. Hace dos años se graduó de la universidad y poco tiempo después consiguió trabajo como coach en un gimnasio de entrenamiento funcional, una meta que siempre había soñado alcanzar. Vive sola en un departamento alquilado y su trabajo no solo consiste en planificar rutinas de ejercicio, sino también en demostrar constantemente los movimientos a sus clientes, corregir técnicas, supervisar entrenamientos y motivar a las personas durante las clases grupales. Su jornada laboral inicia a las 5:30 de la mañana, cuando sale de casa para llegar al gimnasio antes de las 6:00 a.m. Trabaja hasta las 12:00 del mediodía, hace una pausa para almorzar y regresa nuevamente de 3:00 p.m. a 8:00 p.m., permaneciendo entre 10 y 12 horas diarias de pie, caminando, agachándose, realizando sentadillas, desplantes, saltos y otros ejercicios de alto impacto. Hace aproximadamente seis meses, mientras entrenaba para mejorar su condición física y preparar una competencia recreativa, comenzó a sentir un dolor leve en la parte anterior de la rodilla derecha. Inicialmente solo aparecía al realizar sentadillas profundas, correr durante más de veinte minutos o subir escaleras, por lo que pensó que se trataba de una simple sobrecarga muscular. Debido a sus conocimientos en entrenamiento deportivo, creyó que podía controlar la situación reduciendo un poco las cargas, aumentando los estiramientos y descansando algunos días. Sin embargo, con el paso de las semanas el dolor fue aumentando hasta presentarse incluso al permanecer mucho tiempo sentada, conducir o levantarse de una silla. Finalmente acudió al traumatólogo, quien solicitó una resonancia magnética y le diagnosticó condromalacia patelar grado II. A pesar del diagnóstico, Kathy decidió seguir entrenando porque estaba convencida de que perder condición física sería peor que soportar el dolor. Durante casi dos meses continuó asistiendo al gimnasio cinco veces por semana, reduciendo aproximadamente al 50 % el peso que utilizaba en sus ejercicios y evitando algunos movimientos de impacto. No obstante, cada vez que terminaba una rutina, el dolor aumentaba y podía permanecer durante varias horas. Lo que comenzó siendo una molestia leve terminó convirtiéndose en un dolor constante que calificaba como 7 de 10 en la Escala Visual Analógica, especialmente al bajar escaleras, permanecer mucho tiempo de pie o realizar flexiones de rodilla.
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