La culpa no es el efecto secundario. Es lo que estabas buscando. Cuando algo nos hace mal — scroll, comida, contenido, conversaciones — la pregunta habitual es "¿por qué lo haces?". Suena responsable. Pero no lleva a ningún sitio. Porque la respuesta suele ser "no lo sé" o "por costumbre", y con eso te quedas exactamente donde estabas. La pregunta que sí abre información es otra: "¿Por qué quiero sentirme mal a través de esto?". Es la descripción operativa de un mecanismo que muchos usamos sin identificarlo. En el nuevo post del blog te cuento cómo funciona ese mecanismo detrás y qué creencias lleva años sosteniéndose gracias al pago diario del sentirse mal. 👉 [Puedes leerlo completo aquí]