No mires qué se vende. Mira qué te falta.
Los proyectos que sostienen a una persona durante años — los que aguantan noches largas, meses de sequía, dudas serias sobre si vale la pena seguir — no son los que se eligieron porque el mercado los pedía. Son los que resuelven una necesidad interior de quien los emprende.
Cuando construyes lo que a ti mismo te falta, no necesitas motivación externa. La energía viene sola y se repone.
En el nuevo post del blog te cuento el patrón que casi nadie ve al principio y cómo identificar por dentro qué proyecto sí tiene combustible para perdurar.