Una cosa que hablamos esta semana en el proyecto:
Cuando llevas toda la vida practicando algo solo en tu cabeza, o solo con la gente de confianza — la madre, el amigo, el hermano — y llega el momento de hacerlo delante de desconocidos, el cuerpo se pone en marcha. Nervios. Bloqueo. Nudo en el estómago.
Y entonces piensas que algo falla.
Pero no falla nada. Lo que pasa es que el ensayo en zona segura no entrena lo mismo que la exposición real. Son músculos distintos.
El ambiente seguro es para practicar. No para quedarse.
La curva de los nervios baja con la frecuencia. No con la inspiración. No con el guion perfecto.
Con la frecuencia.
Esto va de hablar en público, pero aplica a publicar contenido, a mostrarte, a defender una idea, a pedir algo importante.
¿En qué estás esquivando la exposición real porque el ensayo en zona segura se ha vuelto demasiado cómodo?