Hubo un tiempo en el que olvidaste el sonido de tu propia alma.
Aprendiste a dudar de aquello que sentías.
Silenciaste el lenguaje del cuerpo.
Enterraste tu instinto bajo las voces del miedo, la razón y la herida.
Pero la Loba nunca se alejó de ti.
Esperó en silencio al borde del bosque interior,
donde la noche toca el agua
y la luna revela aquello que el corazón aún recuerda.
Ella aparece cuando el alma está lista para regresar a sí misma.
Sus ojos no vienen a enseñarte un camino nuevo.
Vienen a recordarte el sendero que siempre estuvo dentro de ti.
Mírala.
Su presencia inmensa no busca dominarte,
sino despertar la memoria salvaje que duerme bajo tu piel.
La Loba te llama a escuchar aquello que no puede explicarse.
Te invita a caminar sin necesidad de comprenderlo todo.
A confiar en la vibración del pecho.
En el estremecimiento del alma.
En la certeza inexplicable que nace antes que las palabras.
Porque hay una sabiduría antigua viviendo dentro de ti.
Una fuerza femenina ancestral
que no necesita permiso para existir.
Cuando esta carta llega a tus manos,
es porque tu espíritu está recordando quién es.
Y aunque el mundo intente domesticar tu naturaleza,
la Loba aparece para devolverte aquello que jamás debiste abandonar:
tu intuición,
tu instinto,
tu verdad salvaje,
y el poder sagrado de sentir.