En 150 años, no cambió el tracto digestivo. Cambió lo que metemos en él.
Hoy, ese mismo pan—ahora ultraprocesado—se disuelve en 20 minutos. El bolus alimentario llega al intestino delgado con una velocidad que no permite absorción eficiente. El páncreas sobre-responde con picos de insulina. La glucosa sanguínea oscila como electrocardiograma de un paciente en crisis.