Entré a este challenge porque me sentía cansada, agotada y estancada, tanto emocional como físicamente.
Desde que empecé a escuchar las masterclass con Meli y con Ana, me di cuenta de algo muy importante: que este challenge no se trataba solo de cumplir 40 días, sino de empezar a crear hábitos sostenibles, hábitos que realmente puedan durar en el tiempo.
También entendí que no se trataba de competir con las demás chicas que se inscribieron. Porque la realidad es que yo no puedo competir con el estilo de vida de ellas, ni ellas con el mío. Todas llevamos vidas distintas: algunas son mamás, otras son estudiantes, otras trabajan… todas somos diferentes.
Entonces, el enfoque nunca fue competir, sino apoyarnos, animarnos y caminar juntas, cada una a su propio paso y a su propio ritmo.
Lo que más me impactó fue darme cuenta de que todo lo que estaba aprendiendo no solo lo podía aplicar en mi vida física —en el ejercicio o en la alimentación—, sino en todas las áreas de mi vida. Lo podía aplicar con mi esposo, con mi hijo, con mis relaciones y conmigo misma. Eso me abrió la mente y el corazón a ver este challenge de una forma completamente diferente.
Y ahora que ya estamos en la última semana de este challenge, quiero decir que me siento mucho mejor que cuando comencé. Me siento más fuerte física y mentalmente, con más energía. Puedo cargar a mi hijo con más facilidad y me siento mucho mejor emocionalmente.
Me quedan pantalones que antes no me quedaban, y eso me hace sentir muy bien. Me veo diferente. El trabajo con pesas ha hecho que mi cuerpo se vea distinto, y eso me agrada.
Incluso mi esposo me comentó que me ve más delgada… aunque bueno, los esposos siempre nos apoyan y nos animan, ¿verdad?
Definitivamente puedo decir que hoy estoy mucho mejor que cuando empecé.
Quiero darle las gracias a Ana y a Meli por este challenge, por darnos la oportunidad de haber vivido estos 40 días ejercitándonos, creando hábitos saludables y sostenibles. Han aportado mucho a mi vida y simplemente quiero decirles: gracias.