Siempre se acaba aprendiendo algo con el arte, el ser paciente, el ir poco a poco, día a día, y al final cuando terminas tu obra, lo siguiente que te viene a la cabeza es el proceso, desde que tuviste la idea, hasta que la fuiste modelando hasta el final.
Es un sentimiento muy bonito que nos enseña a que la paciencia es una gran virtud y que sí eres paciente y vas añadiendo cada día un granito de arena, al final acabas viendo esa maravilla que en un principio estaba en tu cabeza, pero lo conseguiste plasmar a algo que cualquier persona puede ver, he incluso puede sentir lo mismo que tú cuando lo tenías dentro de ti.