Como ya os he comentado en mi anterior post, en mi reencuentro de nuevo con el arte, me encantaba dibujar casas y edificios abandonados, olvidados, en ruinas. Incluso cuando salgo em bicicleta por la montaña, me paro a fotografiar este tipo de caserios, masias, corrales semidestrozados, antiguos, que destilan vivencias y la dureza de la vida rural, de las gentes que en su día habitaron las mismas.
En esta ocasión es una vivienda en Lugano (Italia)