En la mitología, Gaia representa la Tierra en su forma más esencial: origen, materia y energía que sostiene la vida. Esta obra nace del diálogo con esa fuerza primaria que mira hacia lo terrenal. Es una pueza que conecta con la materia desde sus texturas y relieves, en tonos arenosos, terracota y oxidados que evocan el paso del tiempo. Hay una presencia intensa, casi volcánica.