Sobrevivo al infierno que sembré con mi orgullo
Cargo en la espalda
los años sepultados,
y cada nombre
que perdí en el camino
me clava sus raíces.
Rompí los puentes
que me trajo la vida,
y su desprecio
me acosa sin reposo
rondando mi derrota.
Bajo la guerra
me obstino en la esperanza,
última cumbre
que ningún vendaval
pudo borrar del mundo.