en el siesteo del
silencio
las vocales
amasan risas
en la sal del viaje a un
país
de
piruetas.
en el roce entre boca
y dedos
tras el escalofrío, no hay aviso
en el siesteo del silencio
el billete no es de
día y vuelta.
El orificio del oficio
se ahonda con un pico y una pala.
María Jesús Galindo