A veces la verdad me queda
un poco chica y le añado parches
o la tiño con tintes
para que merezca recordarse.
A veces me muero.
Estuve muerta -de hecho- y me viví
porque me quise vivir
para vivir más que la vida chica,
y ofrecerle asilo
en mis mutilados versos.
Me viví
para que merezca recordarme.