A la paz de Dios, hermanos bienqueridos por las musas. ¿Alguno tiene intención de participar en el micro abierto de esta tarde? Asistí algunos años a un retiro de poetas en la Sierra de Gredos. Se acumulaban cada otoño no menos de treinta. Y la amenaza burlona que se estilaba decía: "No me leas, que te leo, ¿eh?" Bueno, por esta vez, quizás en más ocasiones, me gustaría que nos leyéramos a quemarropa. No sé si terminará el evento haciendo sonar el trac-trac- trac de la navaja fajera o dándonos todos un abrazo con lengua.