SOS
Lloro por esa mujer en la miseria
que me miró desde el suelo.
Sentí agujas, cristales, abrojos,
pirañas nadando en vértigos arcanos,
conmociones de heridas
que emanaban de los contornos del vientre.
Corté los vientos con sus ojos
y la vi desnuda, su destino era sufrir,
¡qué indigno me sentí entonces!
Una aguda repugnancia me quebró,
tuve un genuino desprecio por existir,
porque yo no soy más
que otro insecto en la colmena.
Todavía vivo en esos ojos llorosos
de mujer destruida,
no los olvidaré mientras pueda sentir amor.