Que lo que yo quería decir, un suponer, que se pueden uno y una asomar a la ventanita del cante jondo en la soirée del domingo, a pesar de los descalabros electorales de pasadas jornadas. Que a lo que vengo yo a referirme en esta plaza es a que las representaciones de La cantante calva de Ionescu apenas sumaban cuatro espectadores en sus primeras semanas y terminaron con llenos absolutos. Y también recordar a los paisanos que escucharnos desafinar poemas no produce cáncer... (Bueno, no se han descrito casos).
En serio, no sé si os ocurre lo mismo, pero a mí prestar el oído a un arrejunto de palabras con bellas intenciones, así con los ojos entrecerraínos, me da gustito. En fin, que me gustaría veros con el micro en la mano, más que en la isla de las tentaciones. Salud.