Querer lento,
como florece una flor,
convencida de su presencia,
efímera y contenida,
al sol que se despereza,
a su debido tiempo.
Querer lento,
compartir el rocío de la piel
que se evapora cuando te acercas.
Beber la sutil esencia que emanan
nuestros cuerpos.
Querer lento,
Desprenderse del ser que encuentra
en el otro su esencia única.
Confundir la frontera que se difumina,
y se entrega al placer sin culpa.
Quererte lento
en un espacio atemporal,
que diluye la prisa, dispersa el miedo
y reúne dos almas para ascender al cielo