Falta tiempo y sobran obligaciones
el tedio gobierna nuestros corazones,
la rutina se adueñó de nuestros sueños.
Nos vimos con la soga al cuello:
Llegamos a ser compañeros de pasillo
y compartidores de nevera y tresillo.
Se rompieron las ganas de soñar,
pero aún nos queda la esperanza de amar.
Solo te pido que me guardes un beso
Un abrazo dulce con sabor a queso
un "te quiero' suave en la comisura de mi boca,
una caricia, que despierte nuestra juventud loca