Chantal Maillard se ha convertido, sin duda, en una de mis poetas contemporáneas favoritas, una autora de culto a la que volveré siempre. Después de leer Hilos y Matar a Platón, decidí comprar su obra completa, y así me encontré con esta joya: Hainuwele y otros poemas.
Según la propia Maillard, es el único poemario del que no se arrepiente de haber escrito. La obra se inspira en un antiguo mito de Papúa-Nueva Guinea, donde Hainuwele, enamorada del Señor de los Bosques, habrá de perderse a sí misma al ofrecerse en sacrificio.
No encuentro palabras suficientes para describir la belleza de este libro. En sus páginas habitan la simbología de la naturaleza, la espiritualidad, la memoria antigua, el latido profundo de los bosques y una mirada animal que parece provenir de un tiempo anterior al lenguaje.
Es un poemario que me ha tocado profundamente. Les dejo un poema como muestra y se los recomiendo de todo corazón.
Puedo decir que en tus ojos descansan
las lechuzas,
que acaricias el sol con tus rodillas
cuando desciende cárdeno sobre tu vientre,
que un tigre juguetea en tu regazo,
que tus ojos florecen como la madreselva,
puedo decir que el bosque se calla cuando duermes y lo cubre
la sombra de tus párpados.
Pero no diré nada.
No conozco tu cuerpo si es que tienes alguno.
Las lechuzas, el sol, las colinas, los tigres
son lechuzas y sol y colinas y tigres, y las flores son flores
y el bosque es sólo bosque.
Si me invento tu cuerpo cada día
es para verte un poco más distante,
pues sentirte tan cerca y tan presente sin morir
es difícil.
Arden las plantas de mis pies.
Soy un animal enloquecido
que salta sobre el fuego.
Chantal Maillard