En el deslinde de un verbo,
sin vocativo;
la carne se traba en la lengua;
la voz pierde su
sustancia.
Entre los huesos, el cuerpo
rompe su yema
al roce con el humo,
entre caretas.
Al quiebre de las capas
recurres al gruñido
del animal que late
bajo la piel.
María Jesús Galindo.