Que alguien cante a la noche para que no nos trague
Sufrimos el vivir con este filo
de plegarias que el miedo nos inventa,
la canción que a los náufragos sustenta
con cuentos que navegan en sigilo.
Tenemos a la duda por asilo,
pero nadie afirmó lo que se cuenta,
el motor de la letra nos alienta
y se abre en equilibrio con estilo.
Aunque solo se trate de un conjuro
la sed que nos gobierna no se apaga,
y morimos urdiendo algún futuro.
El cuerpo que lo sueña es carne y plaga,
pero es cierta su sombra en claroscuro,
la estrella que al nombrarla se propaga.