Llevo unos días leyendo a María Victoria Atencia, y aunque al principio el uso casi exclusivo de versos alejandrinos me abrumaba, seguí con ello y he de admitir que ya he añadido a mi alacena poética un nuevo ingrediente. No conocía a esta magnífica poeta, y me alegro de entrar hace unos días en una librería y hacer elegido al azar, sin tener ni idea de quién era, una edición de sus poesías completas.