Estoy estudiando una antología, que edita Alianza Editoral, de Antonio Gamoneda. Ya me pareció un lujo, una joya, cuando Gonzalo Escarpa le entrevistó en uno de los episodios de L de lírica. Yo solo conocía su nombre, y unos poemas suyos que aparecen en "Las ínsulas extrañas". Por aquel entonces estaba luchando por sintetizar, por adelgazar los poemas que escribía, me estaba dejando influenciar por Hugo Mujica, y los versos largos de Gamoneda me incomodaban. Pero el otro día pensé: "Si me gusta Roberto Juarroz, si de repente he descubierto los alejandrinos de María Victoria Atencia, por qué no me ha de gustar Antonio Gamoneda...". Y aquí estoy, experimentando con versos que la "Métrica española" de Quilis llama hexadecasílabo, octodecasílabo, y versos de veinte sílabas... Sé que Gamoneda cuida más el ritmo que la medida, pero a mi me tira contar sílabas... Por otro lado, me encanta esa manera que tiene Gamoneda de organizar sus poemas en "Descripción de la mentira", y sobre todo, en "Libro del frío". Si alguien tiene oportunidad, que le dé un abrazo de parte de un aprendiz de poeta de provincias.